BY KATRINA SMITH

Where do we go from here?

We are all enduring various forms of a distressing situation that has isolated us and yet we’re all in this together. Some of us have lost loved ones or the ability to provide for our families. Some of us have been lucky enough to continue plugging along as a workforce from home. There have been moments of utter anguish, stress, and frustration sometimes followed immediately by humor, love, and the elusive silver lining. I think we can all agree that this experience will go down in the record books. We will surely be telling future generations how we coped, occasionally did our children’s homework, went for long walks in the middle of week days, thought creatively about replacements for toilet paper, and even strengthened our relationships with family from afar. So how do we return to the lives we had before this mess? The short answer is that we don’t. We are different people now living in a different world.

If there is one thing we can start doing right this moment in an effort to move forward, it would be to live with compassion. It’s easy to criticize politicians for their leadership decisions. We might judge strangers for not wearing masks or for wearing the wrong type. We even chastise family and friends for taking that extra trip to the store or for attempts to interact with others while social distancing. In reality, we’re all just trying to survive the best we can. You never know what another person may be going through. Showing as much kindness and care as possible may just encourage those you come across to keep fighting on. Being compassionate also means cutting yourself some slack. You have been through a lot! Show yourself the same amount of love that you show others.

Another thing you can do to step beyond this speed bump in history is to find joy and even comedy in all the chaos. A few weeks into the shutdown, I was a frazzled mess from caring for small children and also managing the demands of my career while my husband was still working at his job location. One weekend something set me off and I burst out crying. My husband, who usually shies away from big displays of emotion, did something puzzling – he started smiling! However, it was even more of a surprise when we both threw ourselves into a fit of laughter. The saying goes “if you don’t laugh you might cry” and that could not have been more true. The sheer craziness of our reality was so overwhelming and yet the simple act of laughing together felt liberating. While the immediate needs people have may vary, the desire for connection, compassion, and even comedy is likely a priority for all. I encourage you to look around your community and seek ways to bring laughter and light to the lives of others. In doing so, you will likely be bringing positivity to your own life as well.

Conexión, compasión y humor en tiempos de coronavirus

Y ahora, ¿cómo seguimos?

Todos hemos sobrevivido situaciones angustiosas de aislamiento, pero todavía estamos juntos. Muchos de nosotros hemos perdido familiares y amigos o la capacidad de proveer por nuestras familias. Algunos de nosotros hemos tenido la suerte de continuar trabajando desde nuestras casas. Hemos pasado por momentos de angustia, estrés y frustración seguidos por el humor, amor y esperanza. Podemos afirmar que esta experiencia va a quedar para la historia. Seguramente vamos a contar a las generaciones futuras como sobrellevamos la pandemia, como hemos hecho los deberes por nuestros hijos, como hicimos paseos largos en el medio de la semana, como pensamos creativamente el sustituir el papel higiénico y aun hemos creado relaciones más fuertes con nuestra familia. ¿Entonces, como podemos volver a la vida antes de la pandemia? La respuesta es que no podemos. Somos una población diferente viviendo en un mundo distinto.

Si hay algo que podemos hacer para avanzar sería vivir con compasión. Es fácil criticar a los políticos sobre sus decisiones y es probable que juzguemos a personas desconocidas cuando no llevan máscaras o llevan una incorrecta. Aún podemos criticar a familiares y amigos cuando van de compras o socializan más de lo necesario. En realidad, todos intentamos sobrevivir lo mejor que podemos. Nunca puedes saber que le está ocurriendo a otra persona. Demostrar el máximo posible de amabilidad puede motivar a otros a seguir adelante. El ser compasivo también aplica para uno mismo ya que has pasado mucho. Demuéstrate el mismo amor que ofreces a otros.

Otra cosa que puedes hacer para avanzar desde este reto es encontrar alegría y humor entre el caos. A unas semanas de iniciada la cuarentena ya estaba enloquecida de cuidar a mis hijos y organizar mi trabajo mientras mi esposo todavía estaba en el suyo. Un fin de semana algo me frustró y empecé a llorar. Mi esposo, alguien que normalmente no le gusta demostrar emociones, hizo algo raro; sonrió. Sin embargo, fue más sorprendente cuando ambos empezamos a reír. Dicen “mejor reír que llorar” y en ese momento no podría ser más verdadero. La locura de nuestra realidad era tan grande que simplemente reír juntos fue liberador. Si bien las necesidades inmediatas de todos pueden variar, el deseo de conexión, compasión e incluso humor es probablemente una prioridad para todos. Te animo a que encuentres en tu comunidad formas de traer risas y luz a las vidas de los demás. Al hacerlo, es probable que también traigas positividad a tu propia vida.

 

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